Qué desgraciados seríamos, si no estuviéramos orgullosos de nuestros antepasados...


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Hagamos las generaciones futuras nos recuerdan antepasados tan orgullosos del mismo modo, en la actualidad, que recordamos nuestros antepasados.No hacemos ingerit la tierra de nuestros antepasados la tomamos prestada de nuestros hijosNo heredamos la tierra de nuestros antepasados, la tomamos prestada de nuestros hijos.Es corriente en nuestros tiempos, como lo ha sido en otros muchos períodos de la historia del mundo, suponer que los más sabios de entre nosotros han visto a través de todos los entusiasmos de épocas anteriores y se han dado cuenta de que no queda nada por lo que valga la pena vivir. Los que sostienen esta opinión son verdaderamente desgraciados, pero están orgullosos de su desdicha, que atribuyen a la naturaleza misma del universo, y consideran que es la única actitud racional para una persona ilustrada.La tradición es la herencia que dejaron nuestros antepasados.Los desgraciados no tienen cara de desgraciados.