Nadie pierde a nadie, porque nadie posee a nadie. Esa es la verdadera experiencia de la libertad: tener lo más importante del mundo, sin poseerlo.


nadie-pierde-a-nadie-nadie-posee-a-nadie-esa-verdadera-experiencia-libertad-más-importante-del-mundo-poseerlo
paulo coelhonadiepierdenadienadieposeenadieesaverdaderaexperiencialibertadmsimportantedelmundoposeerlonadie pierdeporque nadienadie poseeesa esla verdaderaverdadera experienciaexperiencia dela libertadlo másmás importanteimportante deldel mundosin poseerlopierde a nadieporque nadie poseeposee a nadieesa es laes la verdaderala verdadera experienciaverdadera experiencia deexperiencia de lade la libertadtener lo máslo más importantemás importante delimportante del mundonadie pierde a nadienadie posee a nadieesa es la verdaderaes la verdadera experienciala verdadera experiencia deverdadera experiencia de laexperiencia de la libertadtener lo más importantelo más importante delmás importante del mundoporque nadie posee a nadieesa es la verdadera experienciaes la verdadera experiencia dela verdadera experiencia de laverdadera experiencia de la libertadtener lo más importante dello más importante del mundo

Me sentí herida cuando perdí a los hombres de los que me enamoré. Hoy, estoy convencida de que nadie pierde a nadie, porque nadie posee a nadie. Ésa es la verdadera experiencia de la libertad: tener lo más importante del mundo, sin poseerlo.Ésa es la verdadera experiencia de la libertad: tener lo más importante del mundo, sin poseerlo.Nadie debería tener que caminar a través del fuego solo. Nadie debería tener que ser valiente esa tormenta. No, todo el mundo necesita a alguien o algo.Al que juró hasta que ya nadie confió en él; mintió tanto que ya nadie le cree; y pide prestado sin que nadie le dé; le conviene irse a donde nadie lo conozca.Al que juró hasta que ya nadie confió en él; mintió tanto que ya nadie le cree; y pide prestado sin que nadie le dé; le conviene irse a donde nadie lo conozcaNadie puede ser feliz sin participar en la felicidad pública, nadie puede ser libre sin la experiencia de la libertad pública, y nadie, finalmente, puede ser feliz o libre sin implicarse y formar parte del poder político.