¡maldito matrimonio! ¡que tengamos que llamar nuestras a esas delicadas criaturas y no a sus apetitos! yo preferiría ser un sapo y vivir de los vapores de un calabozo, que tener reservado para uso de otros un rincón en el corazón de aquella a quien amo.


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O maldición de matrimonio que podemos llamar a estas delicadas criaturas nuestra y no su apetito! -William Shakespeare
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Cuando estoy cerca de ti, como extraño no tener mañas de ladrón para sustraerte esas delicadas y valiosas joyas que deben de ser tus besos. -Maclidel
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Sigue a tu corazón sin importar lo que otros le dicen que haga. Al final del día, eres tú quien tiene que vivir con sus decisiones, no ellos.
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