Los ancianos gustan de darnos buenos preceptos para consolarse de no poder darnos malos ejemplos.


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Los ancianos gustan de dar un buen consejo para consolarse de su incapacidad para dar malos ejemplos.A los viejos les gusta dar buenos consejos, para consolarse de no poder dar malos ejemplos.A los viejos les gusta dar buenos consejos, para consolarse de no poder dar malos ejemplosLos ancianos son aficionados a dar consejos para consolarse de no estar en condiciones de dar malos ejemplos.Los viejos les gusta dar buenos consejos con el fin de consolarse de no ser por más tiempo capaz de establecer los malos ejemplos.Para liberarnos de las expectativas de los demás, para darnos de nuevo a nosotros mismos - ahí está el gran poder singular de la autoestima.