La alegría del desdichado y la indiferencia del afortunado se confunden con la pasión del ingenuo y necio despistado.


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Que procedas del cielo o del infierno, qué importa,,,¡oh, belleza! ¡monstruo enorme, horroroso, ingenuo!,,si tu mirada, tu sonrisa, tu pie me abren la puerta,,de un infinito que amo y jamás he conocido.Que procedas del cielo o del infierno, qué importa,¡Oh, Belleza! ¡monstruo enorme, horroroso, ingenuo!Si tu mirada, tu sonrisa, tu pie me abren la puertaDe un infinito que amo y jamás he conocidoEs muy cómodo amar de este modo suave, sin atormentarse con el amor; no tener pasión que combatir; hacer del amor y del afecto a los demás un aditamento y como un complemento del amor propio.En la naturaleza humana hay generalmente más del necio que del sabio.Atiende más a la mirada del sabio que al discurso del necio.Es un profundo consuelo para el frustrado ser testigo de la caída del afortunado y de la desgracia del honesto.