La adversidad nos ayuda a darnos cuenta de nuestros errores y también nos enseña lo suficiente para que no repetimos de nuevo.


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Acostumbramos a escuchar nuestros pensamientos y sin darnos cuenta seguimos sus huellas. al hacerlo, a veces nos encontramos con el eco de nuestras palabras que nos permiten ver que aún y sin querer somos o hemos estados equivocados. nos acercamos ya no al tono de ellas como sí al texto y de nuevo nos sorprendemos. no podemos dar crédito a lo que nuestro interlocutor nos dice. es entonces que comenzamos a concientizar que el pecado en el hombre no se encuentra en lo que introduce a su boca, comoNos amamos, nos peleamos, nos enojamos, luego nos amamos, todo para darnos cuenta que si nos necesitamos.La estupidez incomparable de la vida nos enseña a amar a nuestros padres; filosofía divina nos enseña a perdonar.Damos gracias a Dios porque nos da alegría, nos ayuda cuando estamos tristes, nos levanta cuando hemos caído, nos da una nueva oportunidad y un nuevo camino se abre delante de nosotros para impulsarnos en la vida.No es tanta ayuda de nuestros amigos que nos ayuda como el conocimiento seguro de que nos ayudaránJesús nos enseña a perdonar a nuestros enemigos y los que nos han herido. El perdón y dejar ir nos pueden llevar por el camino de la sanación y la paz.