Es la muerte la falta de instrumentos del alma por los cuales se prolonga la vida


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juan luis vivesmuertefaltainstrumentosdelalmacualesseprolongavidala muertemuerte lala faltafalta dede instrumentosinstrumentos deldel almaalma porlos cualescuales sese prolongaprolonga lala vidaes la muertela muerte lamuerte la faltala falta defalta de instrumentosde instrumentos delinstrumentos del almadel alma poralma por lospor los cualeslos cuales secuales se prolongase prolonga laprolonga la vidaes la muerte lala muerte la faltamuerte la falta dela falta de instrumentosfalta de instrumentos delde instrumentos del almainstrumentos del alma pordel alma por losalma por los cualespor los cuales selos cuales se prolongacuales se prolonga lase prolonga la vidaes la muerte la faltala muerte la falta demuerte la falta de instrumentosla falta de instrumentos delfalta de instrumentos del almade instrumentos del alma porinstrumentos del alma por losdel alma por los cualesalma por los cuales sepor los cuales se prolongalos cuales se prolonga lacuales se prolonga la vida

Un escritor necesita tres cosas, la experiencia, la observación y la imaginación, dos de los cuales, a veces, cualquiera de los cuales, puede suplir la falta de los demásCuántas cosas iniciamos con todo el corazón y el alma, o por ingenuidad; las cuales después no sabemos cómo podemos terminar, y de las cuales sólo deseamos el final.La tristeza es la muerte del alma; la alegría es la vida.Ya no hay artistas como los de antaño, de aquellos cuya vida y alma eran el instrumento ciego del apetito de belleza, órganos de Dios mediante los cuales se probaba a sí mismo su existencia. Para ellos el mundo no importaba. Nadie supo nada de sus dolores. Se acostaban tristes todas las noches y contemplaban la vida humana con una mirada de asombro, igual que nosotros contemplamos un hormiguero.Sin el cuidado de las formas, de ese ritual que, a la vez que enriquece, prolonga y sublima el placer, el acto sexual retorna a ser un ejercicio puramente físico —una pulsión de la naturaleza en el organismo humano de la que el hombre y la mujer son meros instrumentos pasivos—, desprovisto de sensibilidad y emoción.Los hombres instruidos no se afligen ni por los vivos ni por los muertos...pues tienen férrea conciencia de la inmortalidad del alma,que siempre retorna al cuerpo,y de cuan ilusorio es el necesario estigma de la muerte que al cielo la devuelve ,una y mil veces,en aras de la suprema perfección.