El hombre, creo yo, es capaz de grandes sublimaciones y grances indecencias, puede ascender hasta semidiós y hundirse hasta semidemonio; pero después de realizar algo verdaderamente grande o cometer algo verdaderamente indecente vuelve a caer sobre sus propios pies y recobrar su medida, y al golpe pendular del salvajismo y de lo demoníaco le sigue inevitablemente el golpe de vuelta, el anhelo innato e inevitable del hombre por la medida y el orden.


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La medida de un hombre verdaderamente grande es la cortesía con que trata los hombres inferiores.El hombre es la medida de las cosas pero Dios es la medida del hombre.Y la ola de ternura y compasión que de golpe le colmó el corazón no era el movimiento del ánimo que lleva al hijo a recordar al padre desaparecido, sino la piedad conmovida que un hombre formado siente ante el niño injustamente asesinado, algo había ahí que escapaba al orden natural y, a decir verdad, ni siquiera tal orden existía, sino sólo locura y caos en el momento en que el hijo era más viejo que el padre.Nunca hubo un hombre verdaderamente grande que no era, al mismo tiempo verdaderamente virtuoso.Si usted tiene un golpe, lo mejor que te puede pasar es tener un golpe grande abierta al lado.El hombre es verdaderamente grande cuando puede actuar de sus pasiones