El derecho del obrero no puede ser nunca el odio al capital; es la armonía, la conciliación, el acercamiento común de uno y del otro.


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El derecho del obrero no puede ser nunca el odio al capital; es la armonía, la conciliación, el acercamiento común de uno y del otroEl derecho y el deber son como las palmeras: no dan frutos si no crecen uno al lado del otro.El derecho y el deber son como las palmeras: no dan frutos si no crecen uno al lado del otroPor fiel que uno quiera ser, nunca deja de traicionar la singularidad del otro a quien se dirigeYo la amo y ella me ama, y nos gusta el uno al otro con un odio salvaje que nace del amor.