A los veinte años un hombre es un pavo real; a los treinta, un león; a los cuarenta, un camello; a los cincuenta, una serpiente; a los sesenta, un perro; a los setenta, un mono; a los ochenta, nada


a-veinte-años-hombre-pavo-real-a-treinta-león-a-cuarenta-camello-a-cincuenta-serpiente-a-sesenta-perro-a-setenta-mono-a-ochenta-nada
baltasar graciánveinteañoshombrepavorealtreintaleóncuarentacamellocincuentaserpientesesentaperrosetentamonoochentanadalos veinteveinte añosaños unun hombrehombre esun pavopavo reallos treintaun leónlos cuarentaun camellolos cincuentauna serpientelos sesentaun perrolos setentaun monolos ochentaa los veintelos veinte añosveinte años unaños un hombreun hombre eshombre es unes un pavoun pavo reala los treintaa los cuarentaa los cincuentaa los sesentaa los setentaa los ochenta

A los veinte años un hombre es un pavo real; a los treinta, un león; a los cuarenta, un camello; a los cincuenta, una serpiente; a los sesenta, un perro; a los setenta, un mono; a los ochenta, nada.Tomar biberón a los diez años, tener novia por teléfono a los veinte, dormir la borrachera en la calle a los treinta, darse golpes con otro a los cuarenta, creer en el amor a los cincuenta, engendrar un hijo a los sesenta y tener amante a los setenta, es no darse cuenta que el tiempo ha pasado.A las diez, un niño; a los veinte años, salvaje; a los treinta años, dócil, si alguna vez; a los cuarenta años, sabia; a los cincuenta, rica; a los sesenta, buena o nuncaA los dieciocho años se adora; a los veinte, se ama; a los treinta, se desea; a los cuarenta, se reflexiona.A los dieciocho años se adora; a los veinte, se ama; a los treinta, se desea; a los cuarenta, se reflexionaEl hombre que ve el mundo a los cincuenta lo mismo que él hizo a los veinte años ha perdido treinta años de su vida.